El inicio de la adolescencia está marcado por cambios anatómicos y fisiológicos que implican el desarrollo de la capacidad reproductiva. Estos cambios favorecen una toma de conciencia sobre el propio cuerpo y, a través de él, una conciencia de los demás. Si en la infancia el reconocimiento del medio ocurre fundamentalmente a través del juego y de la familia, en la adolescencia ese reconocimiento se extiende a las relaciones interpersonales y ocurre a través del movimiento y la conquista de nuevos espacios de la actividad física y de la sexualidad.
Los riesgos suelen atribuirse a los adolescentes como factores a los que están comúnmente expuestos y que constituyen agresiones contra su cuerpo, es decir, contra su integridad. Se habla generalmente de la violencia, del abuso de alcohol, tabaco o drogas ilegales, de una inadecuada alimentación, del embarazo prematuro, entre otros. Para superar estos denominados comportamientos de riesgo —con consecuencias para los adolescentes poco palpables a corto término— se impone, como medida preventiva, un proceso de promoción de hábitos saludables que los incluya como actores.
Estos y otros objetivos motivan el espacio curricular de Salud y Adolescencia. Aquí encontrarán información, dinámicas, propuestas para desarrollo de los contenidos que proponemos en la escuela y otras que creamos convenientes para el intercambio educativo con ustedes.
